jueves, 19 de abril de 2007

Morgan y el ramo de flores

Traigo aquí uno de los comentarios recibidos:

"Estás seguro de que Morgan deja las flores directamente en la papelera? Un personaje así, que va a visitar a su mujer después de tantos años, debería tener una personalidad contrapuesta a la delictiva. Quizás un personaje familiar y cariñoso tendría más ángulos. Creo que dejar las flores en un florero e incluso mostrar algún contacto con su mujer, como peinarla o adecentar parte de su indumentaria podría servir."
El comentario llega a través de la opción "anónimo".
Os ruego que si utilizáis esta opción, firméis con al menos unas iniciales, para que pueda dirigirme a vosotros en las eventuales respuestas. En cualquier caso agradezco muchísimo este comentario porque es de los primeros y porque se ajusta muy bien al tipo de aportación que solicito.
Al grano. Debo decirte que sí pensé en esa faceta "familiar y cariñosa" del personaje Morgan, pero ten en cuenta que lleva 24 años viendo a su mujer en coma, en estado vegetativo; eso modifica la percepción que uno tenía de aquella persona, a la que termina por olvidar para convertirla en una simple cosa, un objeto con el que se siente una obligación moral, un acto rutinario. Desde hace 24 años acude al hospital con un ramo de flores que, al principio, tal vez dejara reposando en un florero. Seguro que Morgan, al principio, también haría a su mujer-cosa alguna caricia o adecentaría parte de su indumentaria, como tú dices, pero han transcurrido 14 años y Morgan está harto de todo, harto de si mismo, harto de su mujer-cosa. Por eso me decidí por un Morgan depresivo que cumple con su propio ritual y de alguna manera empieza por el final que ya conoce, esto es por poner el ramo directamente en la papelera. También pensé en que saludara y se despidiera pero creo que es más expresivo el silencio. En pie, mirando a su mujer-cosa desde la puerta, en silencio, seis segundos.
Tengo aún alguna duda sobre si aludir o no al número de ramos que le ha llevado durante todo ese tiempo. Por ejemplo que al tirarlo a la papelera citara el número, como reproche a ese empeño de su mujer-cosa en no despertar ni acabar de morirse nunca: "168" (24 años x 12 meses/año = 268 ramos de flores). Incluso llegué a valorar la posibilidad de que, nada más entrar en la habitación, se acercara a la cabecera de la cama y le atizara sucesivos ramazos a su mujer-cosa antes de arrojar el ramo estropeado a la palelera. (Del rostro de la mujer-cosa pueden brotar algunas gotitas de sangre). Una agresión bestial. Un agresión sin aparente justificación que muestra el grado de violencia de Morgan, a pesar de que este no altere su gesto facial, un gesto depresivo. ¿Qué tal incluir esta acción?

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